El margen, antes de enviar el presupuesto
La mayoría de los presupuestos de taller se hacen sumando material y horas y añadiendo «un porcentaje» al final. El problema es que ese porcentaje se pone a ojo y cambia según el día, así que nadie sabe cuál de las obras aceptadas deja dinero. Fita calcula el precio de venta con tus costes indirectos reales aplicados siempre igual, y te dice el margen antes de enviar la oferta.
«Este año hemos trabajado mucho, pero no sé dónde está el dinero»
Es la frase que más se oye en un taller que va lleno. Y casi siempre tiene la misma causa: el precio de venta se calcula con una regla que no incluye lo que cuesta tener el taller abierto. La nave, la furgoneta, el gestor, las horas de oficina y el tiempo que se va en presupuestos que no se ganan no aparecen en ninguna línea, pero se pagan todos los meses. Si no están repartidos en el precio, cada obra los está regalando.
El porcentaje a ojo
Un 15 % en enero y un 25 % en junio para el mismo tipo de trabajo. Ninguno de los dos sale de un cálculo, así que ninguno de los dos se puede defender delante del cliente.
El margen sobre coste
Sumar un 20 % al coste no da un 20 % de margen: da un 16,7 %. Es el error de cálculo más repetido del sector y se lleva puntos de beneficio en cada obra.
La hoja de cálculo de hace seis años
Con precios de tablero de entonces, fórmulas que nadie se atreve a tocar y una copia distinta en cada ordenador. Cuando sube el material, sube en la lista del proveedor pero no en el presupuesto.
De la estancia a la oferta firmada
Se abre la obra y sus estancias
Una cocina, tres baños y un vestidor son cuatro estancias de la misma obra. Cada una se presupuesta por separado y suman solas, así que puedes enviar la obra entera o solo la parte que el cliente ha aprobado.
Material por metros, con merma
Eliges el artículo del catálogo con su tarifa y su proveedor, pones los metros cuadrados y la merma se aplica sola. Si el proveedor sube el tablero, cambias la tarifa en un sitio y todos los presupuestos nuevos ya salen bien.
Mano de obra por operación
Corte, canteado, montaje, transporte, instalación. Cada operación con sus horas y su precio, y las que sueles repetir ya vienen puestas por defecto para que no las teclees en cada obra.
Las dietas se calculan solas
Fita mira los operarios y las horas que has presupuestado en montaje y transporte y saca las dietas: jornada entera, dieta entera; media jornada, media dieta. Con las tarifas que hayas puesto en Configuración. Y si un día no cuadra, se corrigen a mano.
Los costes indirectos, siempre igual
Los porcentajes de estructura, comercial, financiero y garantía se aplican a todas las obras con el mismo criterio, el que hayas configurado una vez. Ya no depende de quién presupueste ni del día que sea.
El margen se pone sobre la venta
Dices qué margen quieres y Fita calcula el precio de venta que lo da de verdad, no el que lo parece. Y te enseña el punto muerto: por debajo de ese número la obra pierde dinero, aunque parezca que gana.
Sale la oferta con tu marca
Un PDF con tu logotipo, tus colores, tu numeración y tu IVA, con la foto del proyecto si la has puesto. Se envía por correo desde el propio programa y queda guardado en la obra.
El presupuestador, con una obra real dentro

Un presupuesto abierto: las estancias con su coste directo y su margen, el material por familias y, a la derecha, el cálculo completo —costes indirectos, punto muerto, precio mínimo y precio de la oferta— recalculándose en vivo.

Dentro de una estancia: cada familia con sus líneas. El material dimensional va por metros con su merma y su coste por m²; los herrajes, por unidades.
Por qué compensa
Presupuestos en una tarde en lugar de una semana, y coherentes entre ellos.
El margen deja de ser una sensación y pasa a ser un número que puedes defender.
Una subida de material se aplica en un sitio y afecta a todos los presupuestos nuevos.
Duplicas una estancia parecida y ajustas cuatro cosas, en vez de empezar de cero.
El presupuesto no muere al aceptarse: se convierte en la obra que después ejecutas.
Eso último es lo que casi ningún programa de presupuestos hace: aquí el presupuesto aceptado es el que genera las fases, las compras y las horas de la obra, así que al acabar puedes comparar lo que pensabas con lo que ha pasado.
Dudas
Sirve para cualquier taller que presupueste por proyecto: madera, metal, cristal, tapicería o montaje. El catálogo de artículos y las operaciones de mano de obra son tuyos, así que se configura con el material y los procesos que uses.
Sí. Puedes trabajar con partidas cerradas, con precio por metro cuadrado o desglosando artículo por artículo, y mezclarlo dentro del mismo presupuesto. Lo que el cliente ve en el PDF lo decides tú.
Puedes fijar el precio de venta que quieras. Fita no te lo impide: te dice qué margen te queda con ese precio y si estás por debajo del punto muerto. La decisión es tuya, pero informada.
Sí, del Excel que uses ahora: artículos, tarifas por proveedor y precios de mano de obra. Es parte del arranque y no se cobra aparte.
No. Los permisos son por rol y el taller ve lo que tiene que hacer, no lo que cuesta ni lo que se cobra. No es una casilla que se pueda olvidar: el programa le niega el acceso a esos datos.
Lo que pasa después de aceptar el presupuesto
El presupuesto es el principio. Estas son las otras partes de Fita, y todas trabajan sobre los mismos datos que acabas de meter aquí.
Proyectos y Gantt
Las partidas aceptadas se convierten en fases con fechas. Un Gantt con dependencias que recalcula solo cuando algo se retrasa.
Compras y albaranes
El material presupuestado se pide al proveedor, y la IA lee el albarán y la factura para comprobar que llega y se cobra lo pactado.
Control de costes
Lo que has presupuestado aquí frente a lo que está costando de verdad, con semáforo, mientras la obra aún se puede corregir.
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